No sé qué estudiar: un método para decidir sin agobiarte
Actualizado el 7 min de lectura
En resumen
Si no sabes qué estudiar, no elijas todavía lo que vas a estudiar: elige un experimento de ocho semanas. El método tiene cuatro pasos: abrir opciones, cerrarlas con criterios, probar barato y hablar con quien ya se dedica a eso. Sirve igual a los 30, a los 40 o a los 50, con trabajo y con cargas.
- Decidir qué estudiar cuesta porque suele vivirse como irreversible; convertirlo en un experimento con fecha lo hace manejable.
- Abre diez opciones en veinte minutos y fíjate en los verbos, no en los títulos.
- Puntúa las opciones con cinco criterios, poniendo primero el tiempo y el dinero reales.
- Prueba con tres sesiones de material gratuito antes de pagar nada y habla con dos personas que ya lo hacen.
- Cierra con un paso reversible: un curso corto o una primera tarea, no una matrícula larga.
En este artículo
Si no sabes qué estudiar, no tienes que decidir ahora lo que vas a estudiar. Lo que sí puedes hacer es elegir un experimento de ocho semanas que te dé datos y decidir después. El método tiene cuatro pasos (abrir opciones, cerrarlas con criterios, probar barato y hablar con quien ya se dedica a eso) y sirve igual a los 30, a los 40 o a los 50.
Muchas de las guías sobre qué estudiar que aparecen primero en los buscadores están escritas para quien termina el bachillerato. Esta parte de otra situación: tienes una vida montada, poco tiempo y dinero que no quieres tirar.
¿Por qué cuesta tanto decidir qué estudiar?
Decidir qué estudiar cuesta porque suele vivirse como una decisión irreversible y con muchas opciones, y es fácil querer elegir la mejor de todas.
La psicología de la decisión distingue entre quien busca la mejor opción posible y quien se conforma con una que cumpla sus criterios. Una investigación de 2002 asoció lo primero con más arrepentimiento y menos satisfacción vital, aunque otro trabajo de 2008 discute esa conclusión: con otra medida no encontró menos satisfacción vital, solo algo más de arrepentimiento, y cree que el resultado anterior pudo deberse a cómo se medía. Gane quien gane ese debate, la consecuencia práctica es la misma: fijar los criterios antes de mirar opciones te ahorra comparar sin fin.
También ayuda saber que dejar una titulación después de empezarla es frecuente, aunque los datos no dicen por qué lo hace cada persona. Según los indicadores universitarios del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el 22,1 % de quienes empezaron un grado en el curso 2021-22 no volvió a matricularse en esa titulación durante dos cursos seguidos (el 17,1 % si solo se cuentan las universidades presenciales), y el 13,1 % no se matriculó en ningún estudio universitario oficial durante esos dos cursos. Entre una cifra y otra están quienes dejaron esa titulación pero siguieron en la universidad. En los másteres, la tasa de abandono del estudio en el primer año fue del 11,1 % para quienes entraron ese mismo curso.
Cambiar de idea no es raro. Lo caro es descubrirlo tarde, y por eso conviene probar antes.
¿Cómo abro opciones si no se me ocurre nada?
Para abrir opciones, escribe diez en veinte minutos, sin filtrar y sin preguntarte si son realistas. Si no te salen, sácalas de cuatro sitios:
- Tareas de tus trabajos anteriores que te gustaron.
- Trabajos de gente que conoces y que te despiertan curiosidad.
- Problemas que te gustaría arreglar, en tu empresa, en tu barrio o en tu familia.
- Cosas que ya haces por tu cuenta. Si no sabes cuáles son, el registro de energía de cómo descubrir qué te apasiona te las da.
Mira los verbos y no los títulos. «Enseñar» te abre más puertas que «profesor», porque se enseña en un centro de formación, en una empresa o en un canal de vídeo. Si en la lista aparece algo relacionado con la IA, como entender cómo cambia tu sector o aprender a usarla en tu trabajo, apúntalo igual que el resto.
Un ejemplo inventado: alguien de 38 años que trabaja en una gestoría no sabe qué estudiar. En veinte minutos escribe: análisis de datos, formación de adultos, recursos humanos, automatizar tareas de oficina, asesoría fiscal para autónomos, psicología, mediación, documentación de procesos, control de calidad y gestión de proyectos. No todas valdrán, pero ya tiene diez con las que trabajar.
¿Con qué criterios descarto opciones?
Para descartar opciones, usa cinco criterios que puedas puntuar de 1 a 5 y pon primero los que no se negocian: el tiempo y el dinero. Haz una tabla como esta con tus diez opciones:
| Criterio | Pregunta | Cómo puntuar |
|---|---|---|
| Tiempo | ¿Cuántas horas a la semana puedo dedicar sin romper nada? | 5 si cabe con holgura, 1 si exige dejar otras cosas |
| Coste | ¿Cuánto puedo gastar en total? | 5 si es gratis o muy barato, 1 si me obliga a endeudarme |
| Energía | ¿Me sube o me baja la energía lo que implica? | Según tu registro de energía o, si no lo has hecho, tu intuición |
| Reversibilidad | Si lo dejo a mitad, ¿qué pierdo? | 5 si no pierdo nada, 1 si pierdo mucho |
| Aprovecha lo que sé | ¿Parto de cero o sumo a mi experiencia? | 5 si sumo, 1 si parto de cero |
Suma las puntuaciones, descarta las siete de abajo y quédate con tres. Si dos empatan, gana la que más energía te dé.
Siguiendo con el ejemplo de la gestoría, «análisis de datos» saca 4 en tiempo (puede empezar con una hora al día), 5 en coste (hay formación gratuita), 4 en energía, 4 en reversibilidad y 3 en aprovechar lo que ya sabe: 20 puntos. «Psicología» saca 1 en tiempo, 2 en coste, 5 en energía, 1 en reversibilidad y 1 en aprovechar lo que sabe: 10 puntos. La tabla no decide por ti, pero te enseña algo útil: una opción te apetece mucho y cuesta muchísimo. Si te pasa, no la tires. Busca una versión pequeña, como una asignatura suelta o un curso corto, y compruébala antes de comprometerte.
Para calibrar el tiempo, un dato: según la guía del ECTS de la Comisión Europea, 60 créditos equivalen a un año académico a tiempo completo, con una carga que suele ir de 1.500 a 1.800 horas, es decir, de 25 a 30 horas por crédito. La guía aclara que es la carga típica y que cada estudiante tarda un tiempo distinto. Si solo puedes dedicar diez horas a la semana, un programa de 60 créditos te llevaría de casi tres años a tres años y medio (cálculo nuestro, trabajando las 52 semanas del año). No lo descartes por eso, pero que no te pille por sorpresa. Tienes los créditos explicados en el glosario.
¿Cómo pruebo una opción antes de pagar?
Prueba cada opción con tres sesiones de una o dos horas de material introductorio gratuito y una nota de energía al acabar cada una. Si tras la tercera tienes ganas de la cuarta, la opción sigue viva.
Si una de tus tres opciones es la IA, la formación gratuita es el sitio para probar. Elements of AI no pide programar ni matemáticas complicadas, y el módulo de conceptos de IA de Microsoft Learn está en español, pensado para principiantes. También tienes cursos cortos en el Cibernàrium: mira en su ficha y en su web qué hay abierto ahora.
Para cualquier otra opción, busca el temario de un programa que te interese, quédate con las dos primeras asignaturas y busca material introductorio gratuito sobre ellas. Dos tardes bastan para saber si te interesa el tema o solo la idea.
Después de cada sesión, apunta tres cosas: qué te ha gustado, qué se te ha hecho cuesta arriba y qué quieres saber ahora. Si lo que quieres saber es más de lo mismo, buena señal. Si solo quieres terminar, también has aprendido algo.
¿Cómo hablo con alguien que ya se dedica a eso?
Pídele veinte minutos por videollamada y lleva cinco preguntas preparadas. Busca a la persona entre antiguos compañeros, en LinkedIn o preguntando a conocidos: el amigo de un amigo suele contestar mejor que un desconocido. Un mensaje de ejemplo que puedes adaptar: «Hola, estoy pensando en estudiar algo relacionado con tu trabajo y me gustaría entender cómo es de verdad. ¿Tendrías veinte minutos para una videollamada? No busco empleo, busco entender».
Las cinco preguntas:
- ¿Cómo es un día normal tuyo?
- ¿Qué es lo más pesado del trabajo?
- ¿Qué te sorprendió cuando empezaste?
- ¿Qué habrías querido saber antes de formarte?
- Si yo quisiera probar sin gastar mucho, ¿por dónde empezarías y con quién más debería hablar?
Habla con al menos dos personas por opción: una sola puede ser un caso raro, y la última pregunta te lleva a la siguiente. Al colgar, apunta en dos líneas qué te ha animado y qué te ha echado para atrás. Esas notas son las que compararás en la semana 7.
¿Cuándo decido qué estudiar?
Decide en la fecha que te pongas al empezar: ocho semanas es un buen plazo. Un calendario que puedes ajustar:
- Semana 1: diez opciones y tabla de criterios.
- Semana 2: puntuar y quedarte con tres.
- Semanas 3 a 6: tres sesiones de prueba y dos conversaciones por opción.
- Semana 7: comparar tus notas de energía y de las conversaciones.
- Semana 8: elegir un paso reversible.
Entre las semanas 3 y 6 son unas tres a cinco horas por semana. Si no llegas, prueba solo con dos opciones.
Elige la opción con la que más ganas hayas tenido de hacer la siguiente tarea, no la que suena mejor ni la que sale arriba en la tabla. Y que el paso sea reversible: un curso corto, una asignatura suelta o una primera tarea en tu trabajo antes que una matrícula larga.
Si la IA ha quedado entre tus tres opciones, el recomendador te propone un primer paso según tu idioma, la modalidad, tu presupuesto y tu tiempo, y el buscador te deja comparar programas. Si no, el método sirve igual: solo cambian las pruebas y las conversaciones. En Portal Formación comparamos formación en IA, así que en otros campos tendrás que buscar las pruebas por tu cuenta.
Preguntas frecuentes
¿Qué hago si no sé qué estudiar porque no me gusta nada?
A menudo significa que aún no has probado lo bastante para saberlo. Empieza por el registro de energía: dos semanas apuntando qué actividades te suben o te bajan la energía. Con eso salen pistas aunque ahora mismo nada te llame. Después abre opciones a partir de esas pistas y prueba dos o tres con material gratuito.
¿Es tarde para empezar a estudiar algo a los 40?
No hay una edad límite, pero sí un coste de tiempo que conviene calcular. Un programa de 60 créditos ECTS equivale a entre 1.500 y 1.800 horas de trabajo, así que con diez horas a la semana puede llevarte unos tres años o más. Por eso conviene empezar por pasos cortos y reversibles, como un curso gratuito o una asignatura suelta.
¿Cómo sé si una opción de estudio es buena para mí antes de matricularme?
Haz tres sesiones de una o dos horas con material introductorio gratuito y apunta cómo te sientes al acabar cada una. Habla además con dos personas que ya se dediquen a eso. Si tras la tercera sesión tienes ganas de la cuarta y las conversaciones no te han espantado, la opción merece un paso más.
¿Y si me equivoco al elegir qué estudiar?
Dejar lo que se ha empezado es frecuente y no es un fracaso. Según el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el 22,1 % de quienes empezaron un grado en el curso 2021-22 no volvió a matricularse en esa titulación durante dos cursos seguidos, aunque la cifra no dice por qué se fue cada persona. Lo que reduce el riesgo es probar antes y dar pasos reversibles. Si aun así te equivocas, lo aprendido sirve para la siguiente elección.
Fuentes
- Schwartz y otros: Maximizing versus satisficing: happiness is a matter of choice (Journal of Personality and Social Psychology, 2002)pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Diab, Gillespie y Highhouse: Are maximizers really unhappy? The measurement of maximizing tendency (Judgment and Decision Making, 2008)doi.org
- Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades: Indicadores universitarios de rendimiento académico, curso 2023-2024ciencia.gob.es
- Comisión Europea: ECTS Users' Guide (2015)education.ec.europa.eu